Nuestro pRoyecto

Somos enólogos, somos jóvenes y tenemos un deseo:
Cambiar la forma en la que se crea y se disfruta el vino.
Nos hacemos llamar La Liga de Enólogos, somos un grupo de amigos que cuestiona y desafía el formato tradicional de esta gran bebida.

Porque ya cambió la forma de escuchar música, de trabajar, de mirar películas, de viajar, teníamos que cambiar la forma de hacer y tomar vino.

iNtegRantes de la Liga

La Liga de Enólogos surge por una razón, por un propósito, por una búsqueda en común que teníamos siete amigos: marcar un antes y un después en la historia del vino. Todos nos sentimos identificados con esta gran bebida y en nuestro ADN se encuentra la misma. Nuestra decisión fue simple: dejar de ser testigos, para ser protagonistas y demostrar nuestra pasión por el vino.

Cada paso fue un diálogo en equipo. Todos queremos dejar nuestra huella. Todos nos sentimos fundamentales en La Liga y finalmente, eso logra los grandes resultados, el sentido de pertenencia que sentimos desde nuestra primera mirada. No nos gana el cansancio y repetimos, casi como un himno, que La Liga de Enólogos es una co-creacion de vinos, una innovación colaborativa.

La diversidad en nuestros orígenes, en nuestra formación y sobretodo en el amor por nuestros suelos y diferentes varietales, nos llevó a realizar pequeños grupos para crear los diferentes varietales. Por eso, cada creación, cada vino fue realizado por cuatro de nosotros, entendiendo que diferentes miradas enriquecen el producto final.

Caro
+
Emile
+
Ale
+
Juan
+
Vicky
+
Fer
+
Tomi
+

Carolina Cristofani

Mi vida siempre estuvo relacionada con el vino, crecí con el vino gracias a mis antecesores, que fueron pioneros en el valle Calchaquí. Desde muy chica mi vida gira en torno a esta hermosa profesión.

Para mi crear un vino es un arte en donde participan todos los sentidos y nos permite relacionarnos con los consumidores brindándoles a estos, momentos únicos.

Desde la Liga de Enólogos concibo al vino como la vida misma, es decir un vino nace en los viñedos, se piensa y se desarrolla en la bodega y llega a su evolución para ser disfrutado por todas aquellas personas que lo sepan interpretar. Hemos logrado volcar nuestras inquietudes, deseos, curiosidades, toda nuestra energía para crear, ver y disfrutar los vinos a nuestra manera.

Emile Chaumont

Se podría decir que el vino es parte de mi ADN. Mi bisabuelo llego a la Argentina desde un pequeño pueblo de Francia y se instaló en Mendoza. Convencido de que era un lugar excepcional para hacer grandes vinos le contagio esa pasión a mi abuelo, años después mi papa quien tomó ese hermoso desafío de hacer vinos que nos llenaran el alma y unieran a la familia.

Recuerdo los domingos en familia, como miraba a mi abuelo y a mi papa tomar esa bebida tan misteriosa, fruto de su arduo trabajo en la bodega y contar todo lo que habían pasado para lograrlo. Era imposible no ser seducido por los aromas del vino y la pasión que contagiaban los que lo tomaban. Yo no elegí el vino, sino que el destino ya estaba marcado.

Hace 10 años que estoy en esta industria, la que me ha dado grandes amigos y me llevo a distintos lugares; cada día que pasa afirmo que es lo que me encanta, lo que verdaderamente me apasiona, lo que me hace feliz… eso que me llevo a mi lugar en el mundo: Cafayate, Salta donde aprendí que los grandes vinos se hacen siendo detallista, apasionado y algo rebelde.

Me gusta que el vino no miente, es sincero, no se disfraza, se muestra puro y auténtico. Me gusta ver las sensaciones que producen los vinos que hago, ver una sonrisa en mis amigos y familia o en algún desconocido, y pensar valió la pena tanto esfuerzo. Es ahí, que el vino le da a la persona que lo consume todo el amor que recibió de los enólogos durante tantos meses. Es ahí, donde finalmente el círculo se cierra y nuestro trabajo tiene recompensa.

La Liga de Enólogos para mi es la familia del vino que uno elige, cada uno tiene su rol y sus sueños, pero atrás de nosotros están todos los que nos ayudaron en estos años, los que nos apoyan día a día. Para ellos van dedicados estos vinos, porque sin ellos no estaríamos adonde estamos hoy. 

Alejandra Riofrio

Mi viaje por el mundo de la enología empezó a los 16 años, cuando hice mis primeras pasantías, de secundaria, en el laboratorio de una gran bodega en Maipú.

El equipo técnico me enseñó a analizar los vinos, a saber químicamente la composición de cada botella y mi curiosidad me llevo a probarlos. Así descubrí un mundo nuevo y me generó la duda de saber cómo con un mismo producto, la uva, podía obtener tan amplia gama de productos: blancos, tintos, dulces, espumantes, tardíos.

Aún recuerdo una etiqueta con la cara del Che Guevara en una botella de rosado. ¡Y eso fue como “guau”, la revolución del vino! Es como si hablara y dijera: voy en contra de las prolijas y aburridas. ¡Entonces pensé, si esto me dice la etiqueta que tiene para contarme el vino!

Empecé la facultad, mi periodo más lindo de la vida, hasta que llegó León (mi hijo) a cambiarme la vida y romper los esquemas. En la facu conocí a mis 8 mejores amigas, locas lindas apasionadas por el vino.

Y así el vino nos acompañó y nos sigue acompañando. En cada momento siempre estuvo presente, en el festejo de cada materia aprobada, en el llanto de un desamor, en las recibidas, en los cumples, un día de charla cualquiera, en el río, en los casamientos, cuando anunciábamos que íbamos a ser mamás. Y me emociono de solo pensarlo. El vino siempre estuvo ahí, fue cómplice de cada momento.

Una de las locas lindas junta los corchos, que son souvenirs de una gran amistad.
Luego empecé a trabajar en la industria como pasante de vendimia. Y cada Febrero me volvía a enamorar del universo que existe entre 4 paredes. Es incomparable la adrenalina que se genera cuando entra el primer racimo a la bodega y la satisfacción de encontrarlo en la botella. Tuve la posibilidad de trabajar con tintos Premium y seguir su guarda por 2 años en barricas, delicados blancos, y complicados dulces. Desde los 100 a los 2 millones de litros. Descubriendo y poniendo a prueba todo lo visto en el periodo académico.

Cada día llego a la bodega y le doy gracias a Dios por el lugar donde estoy, porque soy inmensamente feliz y disfruto lo que hago. Y llego a cuidar a "mis niños", los analizo, los pruebo, los corto/mezclo, los acondiciono y fraccionamos; les doy un beso en la frente y les digo "vayan a hacer feliz a la gente".

Desde que arrancamos con el proyecto de La Liga de Enólogos siento que volví a los 22 años, a la época de la facu. Se renovaron las energías, las ganas, y también los sueños.
Porque es nuestro, lo abrazamos desde el primer momento, y estoy avocada al 100% en cada detalle para que finalmente pueda disfrutarlo con mi familia y amigos que están súper ilusionados y tan entusiasmados como yo.

Con etiquetas atrevidas, como la del "CHE", con vinos que reflejan la identidad y la pasión de sus creadores. ¡Así son nuestros vinos!

Tengo un día de montaña reservado para el M4, un día en el río para el BB4, un paseo entre viñedos para el R4 y una noche en casa con mi León y mi Dani para el BT4.

Juan Ignacio Arnulphi

Yo no vengo de una familia del vino. No eran bodegueros ni mis padres, ni mis abuelos, ni tampoco mis amigos. No nací en una bodega, no me trae ningún antiguo recuerdo el aroma de los vinos ni tampoco tengo memorias de infancia entre viñedos. Por eso, cuando me preguntan por qué me dedique a la enología no sé qué contestar. Supongo que fue una casualidad con suerte, una idea, una intuición. Yo no sabía que estudiar cuando terminé el secundario y con un amigo nos decidimos a estudiar enología. Pero una vez adentro...

Una vez adentro fue mucho más fácil. Es difícil no enamorarse de este mundo. En principio me impresiono como un producto de la tierra podía tener tantas diferencias, de variedad, de lugar, de clima, de elaboración, de interpretación, de culturas. Supongo que es un poco lo mismo lo que me mantiene expectante hasta ahora. Uno empieza a probar, a estudiar, a leer y un día se da cuenta que ya no hay vuelta atrás. Si uno es lo suficientemente curioso no se termina nunca.

Me gusta el vino por el placer de hacer las cosas con tus propias manos, por la satisfacción del trabajo bien hecho en una larga jornada de vendimia. Me gusta pensar cómo afectará el clima a la próxima cosecha, y empezar a imaginar cómo será el vino. Me gusta planear un viaje y señalar zonas vitivinícolas en el mapa. Me gustan los pueblos con viñedos. Me gusta pararme en una vinoteca frente a cientos de etiquetas, y pensar con qué comida las maridaría, en qué situación y con quién. Me gusta compartir una etiqueta que me encanta, me gusta perseguir botellas que todavía no probé. Amo cuando un vino me sorprende. Me gusta el vino por su sabor, por lo que significa, por que cuenta historias; y, entre ese mar de historias, está la del chico que se metió en esto porque no sabía qué hacer y se quedó haciéndolo toda la vida.

Victoria Flores

Soy una apasionada por la vida, y la Enología tiene mucho que ver con eso. Por darme la posibilidad de vivir y de explorar un mundo lleno de días distintos, por poder trabajar de lo que amo y crear nuevos productos.

El inicio en este mundo comenzó para mí como un desafío, rodeado de miedo, incertidumbre y muchas expectativas. Con el pasar del tiempo, descubrí que este camino que había elegido era justamente eso: pasión, amistad, esfuerzo, risas, cansancio.

Para mí el vino es energía pura, un viaje apasionante en el cual nuestro objetivo como creadores radica en que se transmita cada pizca de magia que fue pensada por nosotros.
Cuando nos reunimos con los chicos para armar este proyecto me entusiasmó mucho la idea de trabajar con amigos. De poder disfrutar la creación de vinos diferentes, dejando que nuestra imaginación nos diera las mejores sorpresas.

Fernando Sirerol Herrera

“Donde no hay vino no hay amor.” – Eurípides
 
Mi pasión por el mundo del vino nace en la Secundaria, cuando el establecimiento donde estudiaba en Mendoza, llamado el Liceo Agrícola y Enológico, dispuso que realizara una pasantía en una bodega. Desde aquel primer día me enamore de los perfumes a bodega, estos aromas contenidos en los racimos y liberados durante la fermentación. Luego de esa hermosa experiencia, decidí realizar la carrera de Enología.

Luego los caminos del vino, me llevaron a trabajar como Enólogo en una bodega en San Juan, curiosamente la provincia de donde nacieron mis padres y abuelos. No fue una decisión fácil despegarme de Mendoza, lugar donde nací y crecí. Dejar de ver seguido a la familia y amigos no es sencillo. El vino cambió mi vida, pero me hizo reencontrarme con la historia de mis antepasados, visitar lugares hermosos y conocer nuevos amigos. Hoy en día le dedico gran parte de mi tiempo al mundo de vino, ya que amo lo que hago.

Lo que me gusta del vino, es que es un ladrón. Él siempre está al acecho en los momentos de felicidad, ya sea en juntadas con amigos, celebraciones familiares o acompañando a una buena comida, esperando el momento justo para robarte una sonrisa.

A comienzos del 2017, un grupo de enólogos amigos nos unimos y formamos, La Liga de Enólogos. Juntos creamos vinos con un estilo fresco, frutado y sencillos de beber. Vinos cargados de historia, utilizando variedades que durante mucho tiempo han sido olvidadas.

Se produce un especial sentimiento de satisfacción dentro de uno mismo, cuando uno crea algo nuevo y con buenos resultados. Esa inyección de Orgullo que, sumado con la pasión por el vino, te da las energías para abrir nuevos caminos. Espero que lo disfruten…
 
¡Salud!!!

Tomas Bustos

Me gusta pensar que mi pasión por el mundo del vino viene por herencia genética. Mi viejo, Ingeniero Agrónomo, dedica su vida a la viticultura, al igual que lo hizo mi abuelo, también Agrónomo; Y antes que ellos, mi bisabuelo, viticultor. Se podría decir que, de alguna forma, sólo estoy continuando una larga tradición familiar.

Siempre me he sentido hechizado por todo el trabajo que implica hacer una “simple” botella de vino. Desde el trabajo en el viñedo, hasta la transformación de la uva y cuidado del vino en la bodega.

Lo que más me gusta del vino, es esa capacidad mágica que tiene para acompañar grandes momentos, para realzarlos y convertirlos en memorables.
Con la línea “el Bautismo”, creo que hemos logrado vinos con personalidad propia, distintos y auténticos, y estamos ansiosos de verlos cumplir su magia. 

Nuestros Vinos

M4

malbec

Alcohol: 13% vol.
Azúcar: 5gr/lt.

acerca del M4

Rendimos honor al Malbec de nuestra tierra, de color violeta con tintes azulados. Su aroma es tipico de la variedad, con notas de frutas rojas y negras. En boca es elegante, con taninos dulces y persistentes.

Enologos que participaron

Emile

Tomi

Caro

Juan

acerca del bt4

Un blend de uvas tintas, de origen italiano: Raboso Verones, Freisa, Sangiovetto, Nebbiolo y Lambrusco, logran un vino de carácter intenso. De color rojo rubí con matices violetas y aroma a frutas rojas. Su sabor con taninos suaves y dulces, permanece largo tiempo en boca.

Enologos que participaron

Tomi

Vicky

Ale

Juan

BT4

blend de tintas

Alcohol: 12.40% vol.
Azúcar: 12gr/lt.

BT4

blend de tintas

Alcohol: 12.40% vol.
Azúcar: 12gr/lt.

acerca del bt4

Un blend de uvas tintas, de origen italiano: Raboso Verones, Freisa, Sangiovetto, Nebbiolo y Lambrusco, logran un vino de carácter intenso. De color rojo rubí con matices violetas y aroma a frutas rojas. Su sabor con taninos suaves y dulces, permanece largo tiempo en boca.

Enologos que participaron

Tomi

Vicky

Ale

Juan

BB4

blend de
blancas dulces

Alcohol: 10% vol.
Azúcar: 53gr/lt.

acerca del BB4

Un original blend de blancas de origen español: Torrontes, Pedro Giménez y Moscatel. La cosecha de estas uvas en su punto óptimo de madurez y la interrupción temprana de la fermentación, logran un vino dulce natural, con aromas a miel y jazmin. De color amarillo brillante. En boca es suave, fresco y de buena acidez.

Enologos que participaron

Fer

Caro

Juan

Ale

acerca del R4

Buscamos redimir la variedad Criolla, nativa de nuestro país, y reconocer a los pioneros hacedores de vino que hicieron de esta cepa el vino para toda la familia Argentina. De piel rosada, le transifere al vino un elegante color cereza brillante. Su aroma de carácter floral y frutal, recuerda a las rosas y frutillas. En boca es fresco, ligero y de acidez equilibrada.

Enologos que participaron

Emile

Vicky

Ale

Fer

R4

el criollo
rosado

Alcohol: 13% vol.
Azúcar: 10gr/lt.

R4

el criollo
rosado

Alcohol: 13% vol.
Azúcar: 10gr/lt.

acerca del R4

Buscamos redimir la variedad Criolla, nativa de nuestro país, y reconocer a los pioneros hacedores de vino que hicieron de esta cepa el vino para toda la familia Argentina. De piel rosada, le transfiere al vino un elegante color cereza brillante. Su aroma de carácter floral y frutal, recuerda a las rosas y frutillas. En boca es fresco, ligero y de acidez equilibrada.

Enologos que participaron

Emile

Vicky

Ale

Fer

que Nos muevE

La Liga de Enólogos no concibe el vino solamente como producto,
sino como una experiencia para compartir.
No aspiramos lograr altas puntuaciones y grandes críticas,
ni a ser elogiados por los "entendidos" del mundo del vino.

Creamos vinos pensando en quiénes buscan disfrutar de cada comida,
de cada juntada, de cada charla, de cada momento.
Hacemos vinos frescos, frutados, ligeros y fáciles de tomar.
Vinos que no pretenden ser protagonistas, sino simples cómplices de esos momentos vividos por los "entendidos" de la vida.

La Liga de Enólogos no concibe el vino solamente como producto, sino como una experiencia para compartir.
No aspiramos lograr altas puntuaciones y grandes críticas, ni a ser elogiados por los "entendidos" del mundo del vino.

Creamos vinos pensando en quiénes buscan disfrutar de cada comida, de cada juntada, de cada charla, de cada momento.
Hacemos vinos frescos, frutados, ligeros y fáciles de tomar. Vinos que no pretenden ser protagonistas, sino simples cómplices de esos momentos vividos por los "entendidos" de la vida.

Cuidemos el medioambiente

Dentro de nuestros valores está la protección por el medio ambiente en el desarrollo de nuestra actividad. Es por eso que elegimos utilizar Botellas Ecológicas y Corchos Nomacorc.

Se denominan botellas Ecológicas a aquellas que gracias a la mejora en la tecnología, lograron fabricarse utilizando no solo menor cantidad de vidrio, sino un porcentaje de vidrio reciclado.

Nuestros vinos tintos utilizan corchos Nomacorc Green Line, que se producen partiendo de materias primas renovables y sostenibles, derivadas de la caña de azúcar.

Botella ecologica

La botella en su origen fue mucho más pesada y gracias a los rediseños de las botellas, junto con la mejora en la tecnología, pudieron fabricar un modelo más liviano. En su fabricación se usa un determinado porcentaje de vidrio reciclado.

Corcho Nomacorc

Nomacorc Green Line es una nueva categoría cuyos tapones se producen partiendo de materias primas renovables y sostenibles, derivadas de la caña de azúcar. 

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